La fugacidad del color

12,00

ISBN: 978-84-949072-7-2
Primera edición, octubre 2018
Segunda edición, 2019
Editorial Lastura
Colección Concilyarte
Ocaña, Castilla La Mancha, España (U.E)

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Descripción

Ganador de un International Latino Book Award (primer puesto) en la categoría Best Collection of Short Stories en 2020 y considerado uno de los mejores libros en narrativa corta (2019), según el recuento anual que realiza el Dr. Ricardo González Vigil (miembro de la Academia Peruana de la Lengua) en Perú.

«Elga Reátegui, escritora peruana y española, ha abordado con sus armas de prosista experimentada y entusiasta, un libro de microrrelatos. Enriquece así su decir narrativo y se mide en un género que está en el otro extremo de sus recientes novelas, que han sido extensas. Ello prueba la pasión literaria de Elga, su constante búsqueda de formas expresivas, y también su sentido del riesgo. Porque el microrrelato es un género difícil, aunque algunos crean lo contrario. Por algo es una revelación muy cercana a la poesía, que es el corazón de la literatura, y aún mucho más que eso. Porque la poesía también está en las artes plásticas, en la filosofía, en la arquitectura y en muchos otros órdenes de la vida. No solo en la escritura».
César Gavela (escritor y prologuista del libro La fugacidad del color)

Acercarse a la obra de Elga Reátegui (Lima, Perú) y pretender esbozar trazos que la definan es un gran reto, porque Elga es una autora versátil a la que no le amedrenta internarse en distintos campos. Una cualidad potenciada, sin duda, por sus muchos años ejerciendo el periodismo político en Sudamérica antes de cambiar de escenario y asentarse en Valencia (España). Tras publicar varios poemarios y profundizar en el ámbito de la novela, nos sorprende ahora con un libro de literatura breve, compuesto por varios microrrelatos agrupados por temas. La fugacidad del color es un libro corto pero denso. Porque sus historias son como pinceladas de color en medio de la nieve, pinceladas que esbozan sobre el cristal empañado un rostro en el que nos reconocemos, pinceladas, en suma, que aunque parezcan fugaces son capaces de atravesar una cortina oscura y dejar tras de sí un rastro de luz que alumbra al lector durante un tiempo. Porque lo breve en Elga es solo un hilo del que tiramos al comenzar a leer el primer micro y no dejamos de perseguir hasta completar la madeja con el micro que cierra la última página.
Manuela Vicente Fernández (crítica literaria)